
La garrapata
explora pausadamente un pantalón
y descubre una mancha reciente de yogur
perfectamente circular.
Durante un segundo
se detiene en el centro de la mancha
satisfaciendo su hematófaga curiosidad,
y durante ese segundo
la garrapata en el círculo
es la insignia
que llevan bordada en la chaqueta
los soldados de algún escuadrón suicida,
el logotipo de una sospechosa franquicia
de restaurantes de cómida rápida
en Plymouth,
el ojo irritado
de un vendedor de seguros noctámbulo
o la imagen con que se representaba
a Dios
según una misteriosa y antigua
secta centroamericana.
Después
la garrapata echa a andar,
y la mancha vuelve a ser un residuo lácteo
y la garrapata vuelve a ser una garrapata,
de la que valdría más deshacerse
antes de que le muerda a uno.



